Aquí le envío esta entrevista con don Diego Sánchez García, con la finalidad de completar la base de diagnostico poblacional de salud en la cuestión de historia. He querido compartirlo pues don Diego tiene un gran conocimiento que debería ser difundido a las nuevas generaciones; ojalá alguien tuviera el tiempo para escucharlo y hacer un documental en forma. Si alguien sabe de historia en este pueblo, ese es don Diego Sánchez.
Atte: Dr. Samuel Quintanilla
jueves 10 de julio de 2008
Historia de Real de Catorce
martes 1 de julio de 2008
Algunas noticias sobre el padre don José Flores y las ricas minas de su nombre
Era el eclesiástico don José Manuel Flores, nativo de una hacienda de campo, distante dos leguas de San Juan de los Lagos, al oriente de esta población. Hijo de padres decentes, pero de escasa fortuna, se ocupó en sus primeros años al trabajo del campo, y a los veinticinco de su edad se dedicó a los estudios eclesiásticos, concluidos los cuales fue nombrado ministro del pueblo de la Hedionda, en la provincia de San Luis Potosí. Esta circunstancia le proporcionó comprar en 1782 una mina en el mineral inmediato de Catorce, que hasta entonces había sido trabajada sin producir fruto ninguno, y el 27 de marzo de 1787, adquirió otra llamada “San José de Lorza”, que sus dueños don José Gregorio Velázquez, vecino de Matehuala y don Salvador Fonseca, que lo era de Irapuato, le cedieron sin otra condición que la de que les remunerase a su arbitrio en caso de que la mina llegase a estar en bonanza. El padre Flores siguió trabajando ambas minas, que fueron más conocidas con su nombre que con el que antes tenían, sin otros recursos que los muy escasos de que podía disponer. A fuerza de constancia y de sacrificios logró al fin alcanzar un gran salón de cuarenta varas de amplitud, “que era de pura plata”, según pormenores que dieron a don Lucas Alamán de la ciudad de San Juan de los Lagos, “sin tener que hacer otro gasto que sacar aquel polvo en bateas: la veta estrechándose y ampliándose a trechos, formaba una especie de bolsas, comunicadas unas con otras por un hilo angosto que servía como de guía o rastro para seguir de una en otra, hecho único en la historia de la minería de la Nueva España.” El padre Flores empleó los ricos productos en comprar fincas rústicas y urbanas en San Luis y en las inmediaciones del lugar en que había nacido, y marchó en 1808, siendo ya muy anciano a vivir en la villa de San Juan de los Lagos, donde permaneció hasta el momento en que tuvo el trágico y horroroso fin que dejo referido en la página 405 de este tomo.
Se había hecho el nombre del padre don José Manuel Flores sumamente notable en la minería, por los extraordinarios productos de una que empezó a trabajar en el mineral de Catorce, en la provincia de San Luis Potosí, que produjo en el primer año de su bonanza, un millón seiscientos mil duros, según dice el barón de Humboldt en su “Ensayo político sobre el reino de la Nueva España”. Cuando en 1810 estalló la revolución promovida por el cura Hidalgo, el padre Flores, que era ya muy anciano y se había establecido dos años antes en San Juan de los Lagos, cerca de cuya villa había nacido, se declaró abiertamente contra el movimiento verificado. Adicto al gobierno virreinal, obsequió mucho al brigadier realista don Félix Calleja cuando pasó con su ejercito por aquella población para dirigirse a Guadalajara. Estas atenciones con el jefe que marchaba a batir al cura Hidalgo y un pleito que tuvo sobre linderos de su hacienda de campo llamada “Estancia Grande”, próxima a San Juan de los Lagos, le crearon enemigos de los que al fin fue víctima. Su muerte fue terrible. El 5 de marzo de 1811 se presentó una partida de cuarenta hombres armados de lanzas, a tres cuartos de legua de la población, que solo tenía diez y seis hombres de guarnición. Loa amigos y criados del padre Flores le aconsejaron que se ocultase; pero él, creyendo que lograría contentar al jefe de la partida llamado Villareal, si le daba alguna cantidad de dinero, reunió dos mil duros y él mismo salió a conferenciar con el guerrillero que se había situado el día 6 en un cerrito a la vista del pueblo. Los diez y seis realistas de que se componía la guarnición entregaron las armas, y Villareal, viéndose dueño de la población y aumentando el número de su partida con muchos indios que acudieron a unirse a él de las rancherías inmediatas, se hizo más atrevido. Viendo que nada tenía ya que temer, ultrajó de palabra al padre Flores, y aunque le dejó volver a su casa, hizo que fuese acompañado de cuatro hombres, con orden de que no le perdieran de vista. Bien porque realmente alterasen su salud los ultrajes recibidos, bien porque se fingiese enfermo para que le dejasen, se metió en la cama; pero resueltos los de la partida a no dejarle, lo llevaron cargado al cerrito que domina el pueblo por el lado del poniente. Llegado a este sitio, le desnudaron enteramente, y uno de los de la partida, llamado Melgarejo, le dio un balazo en el pecho, cayendo el padre Flores moribundo; entonces se acercó un negro, esclavo de una hacienda, llamado Norberto, le tuvo la cabeza para que le degollasen, y atándole en seguida otros los pies, le arrastraron largo trecho por entre espinas y malezas, le llevaron a un árbol, y echándole una cuerda al cuello que se la introdujeron por la herida con que fue degollado, le colgaron a la vista del pueblo. El cadáver permaneció así por espacio de cuarenta y ocho horas, pasadas las cuales se les dio sepultura, haciéndole antes cortar la lengua, la cual fue enviada a un individuo que quedó a tres leguas de la población, y que se creyó fuese el que había dispuesto aquel repugnante asesinato. El esclavo Norberto cayó en poder de las tropas realistas cuatro meses después, y fue colgado en el mismo árbol, después de haber sido fusilado.
Referencia bibliográfica: Niceto de Zamacois, Historia de México desde sus tiempos más remotos hasta nuestros días, Barcelona-México, 1876-1882, vol. VIII, pp. 404-406, 755-756.
Se había hecho el nombre del padre don José Manuel Flores sumamente notable en la minería, por los extraordinarios productos de una que empezó a trabajar en el mineral de Catorce, en la provincia de San Luis Potosí, que produjo en el primer año de su bonanza, un millón seiscientos mil duros, según dice el barón de Humboldt en su “Ensayo político sobre el reino de la Nueva España”. Cuando en 1810 estalló la revolución promovida por el cura Hidalgo, el padre Flores, que era ya muy anciano y se había establecido dos años antes en San Juan de los Lagos, cerca de cuya villa había nacido, se declaró abiertamente contra el movimiento verificado. Adicto al gobierno virreinal, obsequió mucho al brigadier realista don Félix Calleja cuando pasó con su ejercito por aquella población para dirigirse a Guadalajara. Estas atenciones con el jefe que marchaba a batir al cura Hidalgo y un pleito que tuvo sobre linderos de su hacienda de campo llamada “Estancia Grande”, próxima a San Juan de los Lagos, le crearon enemigos de los que al fin fue víctima. Su muerte fue terrible. El 5 de marzo de 1811 se presentó una partida de cuarenta hombres armados de lanzas, a tres cuartos de legua de la población, que solo tenía diez y seis hombres de guarnición. Loa amigos y criados del padre Flores le aconsejaron que se ocultase; pero él, creyendo que lograría contentar al jefe de la partida llamado Villareal, si le daba alguna cantidad de dinero, reunió dos mil duros y él mismo salió a conferenciar con el guerrillero que se había situado el día 6 en un cerrito a la vista del pueblo. Los diez y seis realistas de que se componía la guarnición entregaron las armas, y Villareal, viéndose dueño de la población y aumentando el número de su partida con muchos indios que acudieron a unirse a él de las rancherías inmediatas, se hizo más atrevido. Viendo que nada tenía ya que temer, ultrajó de palabra al padre Flores, y aunque le dejó volver a su casa, hizo que fuese acompañado de cuatro hombres, con orden de que no le perdieran de vista. Bien porque realmente alterasen su salud los ultrajes recibidos, bien porque se fingiese enfermo para que le dejasen, se metió en la cama; pero resueltos los de la partida a no dejarle, lo llevaron cargado al cerrito que domina el pueblo por el lado del poniente. Llegado a este sitio, le desnudaron enteramente, y uno de los de la partida, llamado Melgarejo, le dio un balazo en el pecho, cayendo el padre Flores moribundo; entonces se acercó un negro, esclavo de una hacienda, llamado Norberto, le tuvo la cabeza para que le degollasen, y atándole en seguida otros los pies, le arrastraron largo trecho por entre espinas y malezas, le llevaron a un árbol, y echándole una cuerda al cuello que se la introdujeron por la herida con que fue degollado, le colgaron a la vista del pueblo. El cadáver permaneció así por espacio de cuarenta y ocho horas, pasadas las cuales se les dio sepultura, haciéndole antes cortar la lengua, la cual fue enviada a un individuo que quedó a tres leguas de la población, y que se creyó fuese el que había dispuesto aquel repugnante asesinato. El esclavo Norberto cayó en poder de las tropas realistas cuatro meses después, y fue colgado en el mismo árbol, después de haber sido fusilado.
Referencia bibliográfica: Niceto de Zamacois, Historia de México desde sus tiempos más remotos hasta nuestros días, Barcelona-México, 1876-1882, vol. VIII, pp. 404-406, 755-756.
sábado 28 de junio de 2008
Datos sobre el Padre Flores
Es un gusto poder saludarlos y manifestar mi gran admiración por ustedes que viven en ese mágico pueblo que es Real de Catorce. Soy descendiente de Antonio Flores, hermano de José Manuel Pantaleón Flores (así reza su fe de bautismo), más conocido como el Padre Flores. Vengo estudiando este personaje desde que mi abuelo me habló de él y yo contaba escasamente unos 8 o 9 años. El Padre Flores es un personaje cuya sombra se aparece de cuando en cuando, dejando datos o hechos para su historia y luego de repente desaparece para volver a aparecer como ahora sucede. Es increíble la historia de este, al principio humilde y paupérrimo personaje, que con el tiempo se rozaba con virreyes y comandantes militares; el 14 de junio de 1808 registró un manifiesto de 189 barras de plata de 75 quintales con destino a San Juan de los Lagos (mismos que pago el décimo real de impuestos). Esta conducta fue escoltada por el Coronel Rafael Flores, comandante de los Lanceros del Potosí y sobrino del padre Flores (también futuro vengador del asesinato del padre Flores, pues mató a Onofre de Gómez Portugal y al negro Norberto, autores intelectual y material de los hechos). Estoy terminando el libro donde trato la vida de este personaje, que fue amigo de realistas como Félix María Calleja y que al parecer parte del tesoro se gastó en la batalla de Puente de Calderón, pero increíblemente según una carta de Calleja que acabo de descubrir, también pensaban eventualmente independizar a México, pues no le veían viabilidad a España. Y para esto había mucha plata del Padre Flores, pero que Diente Mocho se encargo de silenciar al personaje y el lugar donde quedó el resto del tesoro, pues le cortó la lengua.
Saludos
Dr. Sergio Flores Mena
Saludos
Dr. Sergio Flores Mena
lunes 9 de junio de 2008
Jesús García dio en el clavo
Leí la entrada del blog del señor Jesús García, y sentí como si alguien me hubiera quitado tanto las palabras de la boca como los conceptos del cerebro, tiene toda la razón.
Pasé en Real el día de ayer sábado 7 con mi señora y mis padres, al checar mis mails me metí a la página de Real y después al blog, me quedé con la boca abierta, lo que describía don Jesús era exactamente el sentir nuestro, vimos un Real reducido, triste a comparación de sólo hace un par de años, con una mala vibra en sus habitantes, que según les entendimos se sienten maltratados y defraudados, cosa que nos dio mucha tristeza porque con algunos habíamos hecho amistad en las veces que hemos visitado el lugar.
Esa libertad, magia, ese sentirse a gusto, esa alegría que flotaba en el aire ya no está, sabíamos de amigos que habían dejado de venir y ahora los entendemos.
¿Que va a pasar con Real? ¿Va a ser otra trampa turística de plástico? Como decía el señor Jesús, si se le quita a Real esa magia va a ser un pueblo más, y lo de "mágico" ya se siente como decreto gubernamental, en vez de esa magia que se da solita gracias a su gente.
Señores, recuerden que también hay quien quiere un verdadero pueblo mágico, mágico por que lo sea, no por decreto, no hagan de ese paraíso, que tal vez se pueda aun rescatar, otro San Miguel de Allende.
Ricardo Charur
Pasé en Real el día de ayer sábado 7 con mi señora y mis padres, al checar mis mails me metí a la página de Real y después al blog, me quedé con la boca abierta, lo que describía don Jesús era exactamente el sentir nuestro, vimos un Real reducido, triste a comparación de sólo hace un par de años, con una mala vibra en sus habitantes, que según les entendimos se sienten maltratados y defraudados, cosa que nos dio mucha tristeza porque con algunos habíamos hecho amistad en las veces que hemos visitado el lugar.
Esa libertad, magia, ese sentirse a gusto, esa alegría que flotaba en el aire ya no está, sabíamos de amigos que habían dejado de venir y ahora los entendemos.
¿Que va a pasar con Real? ¿Va a ser otra trampa turística de plástico? Como decía el señor Jesús, si se le quita a Real esa magia va a ser un pueblo más, y lo de "mágico" ya se siente como decreto gubernamental, en vez de esa magia que se da solita gracias a su gente.
Señores, recuerden que también hay quien quiere un verdadero pueblo mágico, mágico por que lo sea, no por decreto, no hagan de ese paraíso, que tal vez se pueda aun rescatar, otro San Miguel de Allende.
Ricardo Charur
sábado 7 de junio de 2008
Presencia policiaca y otros asuntos
Mandé este correo a la presidencia, y ahora lo mando a ustedes,
saludos, Jesús García.
El pasado lunes 2 acudí con mi señora e hijos a pasar unos días en Real, para nuestra desagradable sorpresa al pasar Ogarrio nos topamos con un gran número de policías federales con todo su equipo, ametralladoras, pistolas, cascos y lo más desagradable: capuchas negras. ¿para que tanta policía? nos pusimos a pensar que un buen motivo debe haber para esta presencia policial ¿cual es? ¿hay ahora en Real ejecuciones? ¿carteles de droga? ¿asaltos o secuestros? mi familia y la de otros compadres que venían en otros dos vehículos nos sentimos tan intimidados que decidimos irnos a Zacatecas, donde gozamos de tres días de descanso.
Me pregunto que pasa con Real, tal vez está declarado como pueblo mágico, pero más mágico era hace unos años, cuando en cualquier día se disfrutaba la algarabía de los artesanos en la plaza, con sus guitarras y tambores, se podía disfrutar de un rico café en las mesas de la calle del café azul o del mesón de la abundancia, había, en una palabra más vida, y el sentir de algunos amigos del DF así como de Guadalajara es que Real ha dejado de ser el lugar amable que era hace unos años, que cada vez nos ofrece menos.
Estamos todos de acuerdo en el progreso, pero no de un progreso que mate lo que era Real, si se acaba con la basura, se reubica a los comerciantes para dejar la calle principal tan bella como está ahora... todo eso está muy bien, pero si se le quita a Real ese aire de cultura alternativa, esos artesanos un poco locos, pero tan esenciales en Real, ese misterio que es el peyote, si le quitamos esto a Real van a dejar simplemente un pueblo más, el viacrucis, que según oigo importa tanto a la actual administración (que a mi en lo particular se me hace un espectáculo morboso y sangriento, ya que todos van a la ejecución de Cristo, pero muy pocos a Su resurrección) lo tenemos en innumerables partes de México, pero lo que tenía Real no se encontraba mas que en Real.
Nosotros en particular (¿pero cuantos más habrán?) hemos decidido darle un descanso a Real, porque para serles francos en nuestras dos últimas visitas nos hemos aburrido, y lo digo con pesar porque cada vez que se acercaba el ir a Real era un motivo de alegría, de estar esperando esa fecha, ahora es un pueblo como cualquier otro, y que, debo decirlo, ahora ofrece menos que otros lugares.
Por favor señores, no echen en saco roto este correo, porque no soy el único que piensa así, devuelvan a Real su esencia.
Su amigo Jesús García.
saludos, Jesús García.
El pasado lunes 2 acudí con mi señora e hijos a pasar unos días en Real, para nuestra desagradable sorpresa al pasar Ogarrio nos topamos con un gran número de policías federales con todo su equipo, ametralladoras, pistolas, cascos y lo más desagradable: capuchas negras. ¿para que tanta policía? nos pusimos a pensar que un buen motivo debe haber para esta presencia policial ¿cual es? ¿hay ahora en Real ejecuciones? ¿carteles de droga? ¿asaltos o secuestros? mi familia y la de otros compadres que venían en otros dos vehículos nos sentimos tan intimidados que decidimos irnos a Zacatecas, donde gozamos de tres días de descanso.
Me pregunto que pasa con Real, tal vez está declarado como pueblo mágico, pero más mágico era hace unos años, cuando en cualquier día se disfrutaba la algarabía de los artesanos en la plaza, con sus guitarras y tambores, se podía disfrutar de un rico café en las mesas de la calle del café azul o del mesón de la abundancia, había, en una palabra más vida, y el sentir de algunos amigos del DF así como de Guadalajara es que Real ha dejado de ser el lugar amable que era hace unos años, que cada vez nos ofrece menos.
Estamos todos de acuerdo en el progreso, pero no de un progreso que mate lo que era Real, si se acaba con la basura, se reubica a los comerciantes para dejar la calle principal tan bella como está ahora... todo eso está muy bien, pero si se le quita a Real ese aire de cultura alternativa, esos artesanos un poco locos, pero tan esenciales en Real, ese misterio que es el peyote, si le quitamos esto a Real van a dejar simplemente un pueblo más, el viacrucis, que según oigo importa tanto a la actual administración (que a mi en lo particular se me hace un espectáculo morboso y sangriento, ya que todos van a la ejecución de Cristo, pero muy pocos a Su resurrección) lo tenemos en innumerables partes de México, pero lo que tenía Real no se encontraba mas que en Real.
Nosotros en particular (¿pero cuantos más habrán?) hemos decidido darle un descanso a Real, porque para serles francos en nuestras dos últimas visitas nos hemos aburrido, y lo digo con pesar porque cada vez que se acercaba el ir a Real era un motivo de alegría, de estar esperando esa fecha, ahora es un pueblo como cualquier otro, y que, debo decirlo, ahora ofrece menos que otros lugares.
Por favor señores, no echen en saco roto este correo, porque no soy el único que piensa así, devuelvan a Real su esencia.
Su amigo Jesús García.
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